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sábado, enero 22, 2022

El Niza amarga la fiesta del Balón de Oro de Messi

El conjunto parisino no pudo pasar del empate a cero contra un equipo aguerrido que tuvo ocasiones para haberse llevado los tres puntos en París.

Como viene siendo habitual durante toda la temporada, aunque hoy sin conseguir salvar los muebles en el tramo final, el PSG sigue dando la sensación de ser un compendio de estrellas supeditado al talento individual para ganar los partidos antes que un colectivo que aspire a ganar la Champions League. Hoy, contra el Niza, los de Pochettino no pudieron pasar del empate a cero en un encuentro que volvió a dejar muy malas sensaciones de cara a lo que se avecina en las próximas semanas.

Bajo un estruendoso recibimiento a Messi, que ofreció su séptimo Balón de Oro antes del encuentro, al igual que Donnarumma el premio a mejor portero, el PSG quería distanciarse todavía más de sus rivales directos en lo alto de la clasificación entre los que se encuentra el Niza, un equipo comprado por Ineos que amenaza a ser un aspirante a arrebatarle, más a corto que a lago plazo, la hegemonía interminable que ha instaurado el conjunto parisino en Francia. Ebimbe fue la gran novedad de Pochettino en el once y, sin Neymar, lesionado, Di María ocupó su rol en el terreno de juego. El talentoso Gourii, uno de los mejores jugadores de la Ligue 1 actualmente, se quedó por sorpresa en el banquillo del Niza.

El PSG sabe que puede ganar la Ligue 1 a medio gas, pero no si le puede dar para alcanzar la Champions League. Los parisinos se han malacostumbrado a jugar partidos de muy bajo ritmo en los que apenas genera ocasiones y en los que intenta decidir en el tramo final por un detalle individual. Hoy, contra el Niza, no fue una excepción, ya que se fue al descanso empatando a cero y generando únicamente un disparo de Mbappé que sacó de forma brillante Walter Benítez.

Galtier, que ya sabía lo que era ganarle al PSG en su campo con el Lille la temporada pasada (al final salió campeón), llevó el partido a su terreno, cediéndole la posesión a un equipo que adoleció la suplencia de Verratti y que apenas consiguió encontrar a Messi, Di María o Mbappé en campo rival. Antes del descanso, Donnarumma hizo la parada de la noche para celebrar el trofeo Yashin tras repelerle a Delort un remate espectacular con la cabeza tras un buen centro de Lotomba.

La emoción que le había faltado al partido en la primera parte contrastó con el inicio de la segunda, toda una montaña rusa de emociones, aunque sin gol. El PSG tuvo en las botas de Di María la oportunidad más clara del encuentro, en un mano a mano del Fideo que le sacó Walter Benítez de forma milagrosa. Por su parte, el Niza perdonó una jugada de las que ante el PSG no puedes perdonar. Dolberg remató a portería vacía un gran centro de Boudaoui en la banda derecha, pero su testarazo se estrelló en el pole de forma incomprensible. Era más fácil meterla que fallarla, pero el fútbol tiene estas cosas. Mbappé emuló a Dolberg un minuto después y desaprovechó un pase de extraterrestre de Messi entre cuatro rivales, enviando su disparo al lateral de la red inexplicablemente como Dolberg antes.

Esta vez, los minutos finales no fueron la pócima de Pochettino El empate hoy ante el Niza es el enésimo aviso de la temporada al técnico de que al fútbol se gana más allá de las individualidades. Pochettino está en diciembre y debe encontrar un estilo que le acerque a la victoria antes de los octavos de Champions, ya que, de lo contrario, el sueño de la Copa de Europa será bastante complicado para el conjunto parisino.

Fuente AS

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